LOS ESCRITOS DE BEATO DE LIEBANA.

La obra más conocida de Beato es comentario del Apocalipsis de san Juan. Parece que escribió una primera “edición” el año 776 y una segunda entre los años 783-785. Es una gigantesca recopilación de la enseñanza de los Santos Padres y doctores de la Iglesia y al mismo tiempo se convirtió en uno de los libros de mayor éxito en toda la Edad Media. Era obligatorio leer un texto del Apocalipsis durante toda la cuaresma.
En el Libro II, que trata sobre la Iglesia y la Sinagoga, al hablar de los Apóstoles, Beato afirma que a Santiago Apóstol se le asignó venir a España a evangelizar, a su hermano Juan a Asia y a Pedro a Roma.
Así se expresa textualmente en el escrito (Libro II, 3): Cada uno de ellos recibió su propio destino para predicar en el mundo. Cita el destino que corresponde a cada uno y dice: Santiago en España.
Esta idea no es propia de Beato. Existen afirmaciones en ese sentido anteriores y él las recoge, pero intenta explicar, de una forma más clara y concreta, esta afirmación, en un momento en que es urgente, para la recuperación del reino perdido, la ayuda de un santo protector y patrono.
Se trata de montar mentalmente una estrategia política y religiosa, al mismo tiempo, apoyando una acción bélica, desde la teología, en torno a un santo protector y heroico. Ello no es tan extraño, visto desde una fe apoyada en conceptos belicosos desde siempre y teniendo enfrente a un ejército de invasores extranjeros y paganos, contra los cuales deben defenderse los cristianos para recuperar el reino perdido.           Así lo repite en cada uno de los tres escritos que se atribuyen a Beato. Pero si la simple afirmación escrita de que

Santiago predicó en España, fuera insuficiente, también se refleja gráficamente, en las miniaturas que acompañan al texto de los distintos códices conservados y conocidos
como Beatos, en honor a Beato de Liébana. Estos códices componen el elenco de pinturas mozárabes miniadas más importantes de la primera Edad Media y su influencia en el origen de las formas artísticas románicas es importante, ya estudiadas por grandes especialistas.
Por primera vez, así aparece en los Mapa Mundi que se representan en las miniaturas mozárabes de los Beatos, nacidos para ilustrar el texto del Comentario del Apocalipsis, que escribe Beato de Liébana.
El mapa no tiene carácter exclusivamente geográfico, aunque sí representa una visión geográfica del mundo -originada por Ptolomeo-, sino que está hecho para indicar gráficamente el lugar que corresponde a cada uno de los Apóstoles en su dispersión (diáspora) por el mundo, para enseñar la fe de Jesucristo a los pueblos.
El centro de la tierra es Roma, cuyo destino es para Pedro -el Papa-, representante en la tierra de El Salvador, Señor, Sacerdote y Rey del Reino -así llama Beato continuamente a Jesús-, a su derecha, en Asia, está  Juan  y a su izquierda, en España, figura Santiago, hermano del anterior. Los demás Apóstoles se distribuyen por distintos lugares de la geografía. La lectura de la miniatura la hace Beato desde la visión del espectador, no desde la representación de la imagen.
En la más antigua miniatura mozárabe de Beatos conocida, precisamente el originario del monasterio donde vive Beato, el llamado Beato de Liébana (hacia el 785), sólo aparecen los nombres de los doce Apóstoles, escritos en cada lugar, pero en algunos códices posteriores se añaden los rostros, como retratos de cada uno de ellos.

Es más, en casos como el Beato de Burgo de Osma, los bustos de Pedro y de Santiago están enmarcados dentro de una especie de cátedra, intención, sin duda, de explicar gráficamente el carácter apostólico y metropolitano de ambas sedes, sobre todas las demás. Sólo dos de los Apóstoles, Pedro en Roma y Santiago en Compostela, están “entronizados” en sus sedes o cátedras. Ello representa que las dos sedes son apostólicas y metropolitanas.
Un caso especial es la miniatura del Beato de Girona, procedente de un monasterio de  Zamora, donde, después del mapa habitual y a doble folio, aparece otra miniatura donde los Apóstoles están de pie, formando un frontal de gran influencia en el románico y junto a cada Apóstol aparece su nombre y el lugar de destino de su predicación: Pedro en Roma. Santiago en Hispania y Juan en Asia. El grupo de Apóstoles es como una serie de ministros de Jesús en el Reino. Santiago y Juan a derecha y a la izquierda de  Pedro.

El reino es espiritual, pero es un reflejo del reino material perdido con la invasión y que debía recuperarse.

Cuando Beato describe al Anticristo y le dibuja su emanuense pintor, en este caso el gran maestro Magio de Escalada, le representa con vestiduras orientales, como es el caso de la miniatura del Beato de Escalada, ahora en Morgan Librery. El concepto del Anticristo es como una obsesión en Beato y lo ve reflejado en todos los males motivados por la invasión de los musulmanes y bipartición de España por la herejía. Está claro, por lo tanto, que para Bato de Liébana, Santiago vino a predicar a España y así se explica de palabra y con la imagen. El mismo monje Beato de Liébana escribe el himno para el día de Santiago Apóstol, hermano de San Juan, conocido como “o dei verbum”, por las palabras que  inician la composición. Es una oración  para la liturgia del Santo, escrito y dedicado al rey Mauregato, entre los años 783-788 y conservado en Toledo.

En este himno, Beato declara expresamente a Santiago ”como áurea cabeza de España, nuestro protector  y Patrono nacional”.
Pero Beato repite y justifica la situación preferente y geográfica que asigna a los hijos de Zebedeo, situados uno a la izquierda y otro a la derecha de Roma, donde está Pedro, recordando la petición de la madre de los Zebedeo, porque ella había pedido a Jesús  que sus hijos se sentaran uno a la derecha y el otro a la izquierda, en el Reino que Él  predicaba, tal como se dice en los Evangelios Mateo XXVIII 19-20.
-Los grandes Hijos del Trueno resplandecen, habiendo alcanzado, a ruegos de su ínclita madre, ambos con todo derecho, los honores supremos gobernando sólo Juan el Asia, a la derecha y su hermano habiendo conquistado España, a la izquierda- afirma  Beato.
-Oh verdaderamente digno y más Santo Apóstol que refulge como áurea cabeza de España, nuestro protector y patrono nacional, evitando la peste, se del cielo salvación, aleja toda enfermedad, calamidad y crimen. Muéstrate piadoso, protegiendo al rebaño a ti encomendado, se manso pastor para el rey, el clero y el pueblo, que con tu ayuda disfrutemos de los gozos de lo alto, que nos revistamos de la gloria del reino conquistado, que por ti nos libremos del infierno eterno- continua Beato en su oración magnífica oración.
En el acróstico, leyendo en sentido vertical unidas las letras iniciales de cada uno de los 60 versos que componen el himno, divididos en grupos de 5 versos, que produce 12 estrofas (12 Apóstoles) se lee: Oh Rey de reyes, escucha al piadoso rey Mauregato. Defiéndele y protégele con tu amor.
El tercer escrito de Beato, es una larga carta de Eterio y Beato a Elipando arzobispo de Toledo, en defensa de la verdadera fe contra la herejía, especialmente el Adopcionismo predicado por Prisciliano, Félix de Urgel y Elipando de Toledo y contra el Anticristo.

Para Beato, el Anticristo personifica todos los males presentes y forma parte del cuerpo del demonio y quien defiende al Anticristo es también parte del mismo cuerpo demoníaco. No es extraño que Beato considere al arzobispo Elipando de Toledo, que defiende a la herejía, es decir al Anticristo, como una parte importante de este cuerpo diabólico o Anticristo. Por eso Beato asigna al arzobispo hereje, ser un Testículo del anticristo, insulto que devuelve el monje, al ser considerado oveja sarnosa por el prelado de Toledo.

Esta carta se escribió hacia el  año 785 y es conocida como el apologético.
Los tres escritos de Beato de Liébana coinciden en mantener las mismas ideas que hemos expuesto más arriba:
1.La lucha contra el mal y la herejía, representado por el Anticristo como anunciador del final del mundo.
2.El mantenimiento de la fe, rechazando la herejía, representada por Prisciliano y Elipando.
3. La restauración del reino espiritual y material  perdido por las invasiones en torno al símbolo de la cruz con el cual vencer a los enemigos.
 4. La propuesta del Apóstol Santiago, que vino a predicar la fe en España, de una manera clara y expresa como Patrono y como Defensor de España en la lucha contra  los invasores musulmanes que eran extranjeros y paganos.
La afirmación de la venida de Santiago a España y la propuesta de su patronazgo y protección, es una  consecuencia  de la lucha contra el Islam y es la primera vez que se formula de una manera tan clara y el autor creemos que es Beato de Liébana.

Pero nada se dice del lugar de enterramiento del Apóstol, pese a que lo insinúa, sobre todo porque se sabe por los libros de los Hechos de los Apóstoles, que fue martirizado el año 44 y es el protomártir, en Jerusalén. Es de suponer que, como consecuencia de la explicación de san Jerónimo, se pensara que el Apóstol fuera enterrado en el lugar de su predicación. Necesariamente la leyenda y el mito tenían

que completar esta deficiencia informativa: el traslado milagroso del cuerpo de Santiago desde Palestina, el entierro y la invención de la tumba en un determinado lugar.
Así surgirá:
1. La idea o mito de un lugar para su tumba en España, donde predicó.
2. La manera en que se descubre milagrosamente esta tumba.
3. Cómo surge también la idea de los Varones Apostólicos acompañantes.
4. La idea o símbolo de El Pilar de Zaragoza y María que le consuela.
5. La imaginaria visión de Santiago, con su caballo blanco y espada refulgente como el rayo, ayudando a los ejércitos cristianos y decapitando a los mahometanos.