Etapa 1: Potes-Espinama

23 km.
Altura inicial: 290
Altura final: 880
Altura max.: 1070
Wikiloc
Plano

Por el camino jacobeo llamado  Ruta del Norte, entrando por Hendaya, que  pasa por Euzkadi y Cantabria se puede llegar hasta La Liébana y su centro administrativo y religioso, Potes. Para ello se puede contar con las guías y servicios que señalan  esta ruta, publicadas por las Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago de Euzkadi, de Cantabria y de Asturias. La Liébana es una región del suroeste de la actual Cantabria, y que fue hasta el siglo XIX región leonesa (en 1825 se hace la división de España en provincias) y hasta el año 1956 permaneció dentro de la diócesis del obispado de León, una parte, asignándose la  otra al obispado de Palencia. La región está centrada administrativamente en torno a la villa de Potes y religiosamente centrada en el monasterio de Santo Toribio de Liébana. En Potes  confluyen ríos que forman hermosos verdes valles: Cillórigo o Camaleño con el río Deva, Cereceda con el río Quiviesa, Valdeprado o Pesaguero con el río Bullón. Estos ríos proceden de la cordillera Cantábrica, que se comunica con la meseta castellana por el Puerto de Piedras Luengas en Palencia y la leonesa por el Puerto de San Glorio y Pandetrave en León y con los famosos Picos de Europa con Asturias y las dos regiones anteriores.

Claustro: Santillana del Mar

Desde Santander, Torrelavega, Santillana del Mar,   donde    puede      visitarse    la monumental  villa con las Cuevas de Altamira (desde el año 2001  Neocueva  y  Museo de Altamira),    la    Colegiata   y  su  urbanismo típico,   señorial   y    heráldico,   se    llega  a Comillas, San Vicente de la Barquera, Unquera, Panes y  el   desfiladero  de   La Hermida,  para  adentrarse   en  La Liébana, ruta que  siguieron los peregrinos tanto para ir a    Santo   Toribio,   como    para    llegar   a Compostela.

Los  valles  esconden  monumentos y lugares como el Desfiladero de La Hermida, la iglesia mozárabe del siglo X  de  Santa  María  de  Lebeña,  la iglesia románica de Santa María de Piasca,  Santo Toribio de Liébana,  antigua fundación mozárabe de San Martín, y la villa de Potes.

Santa María de Lebeña fundada en el siglo X,  dedicada  a San Salvador, Santa María y San  Román,  ofrece  formas  mozárabes con modillones  y  originales  arcos  de herradura, escultura  románica y además una gran estela celta en forma de rueda solar, tan abundantes en Cantabria.

Santa María de Piasca  también  es  una  fundación  del  siglo X  con  comunidad dúplice dedicada  en  principio a San Fructuoso.  Actualmente  es una iglesia románica del siglo XII con importantes esculturas románicas en la fachada y capiteles de bella técnica y temática e imágenes barrocas procedentes de retablos, de gran interés.

Se  entra  en Potes (Pontes),  que  bien  merece una larga estancia en su centro hostelero o en su magnífico albergue, para visitar uno de los más bellos conjuntos monumentales de arquitectura civil, y declarada en el año 1983 Conjunto Histórico.

DE POTES A ESPINAMA

perfil de la etapa

Comenzamos la Ruta Vadiniense en Potes por ser esta la población en la que están los servicios para los peregrinos, ya que, en realidad, la Ruta Vadiniense comienza en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, a tres km de Potes, donde termina el Camino Lebaniego.

El primer documento escrito donde se hace referencia a la villa de Potes es del 28 de marzo del año 847, en el que se cita a la «strata publica qui discurrit ad Pautes…». En los orígenes de esta villa aparece singularizada una institución monástica, la iglesia de San Vicente, cuya primera mención documental corresponde al año 947 y sobre la que en 990 se ceden bienes a través del abad Martín de Santo Toribio de Liébana; se manifiesta, por tanto, su dependencia del importante monasterio de Santo Toribio. Ya en el siglo X Liébana se había configurado como un distrito administrativo regido por un conde. En el Becerro de las Behetnas (1351) aparece ligada ya a la villa de Potes la figura del poderoso personaje don Tello, hijo de Alfonso XI, quien había obtenido por concesión real el señorío de Liébana y aquella merced que en 1371 confirmaba a su hijo y sucesor Juan Téllez de Castilla. La disputa es en torno a los derechos de Juan Téllez a través de los descendientes del segundo matrimonio de su mujer, doña Leonor de la Vega, con Íñigo López de Mendoza, segundo marqués de Santillana, y los descendientes del primer matrimonio de ésta: Aldonza de Castañeda y su marido. Con el decreto de Juan II (1444-45), el territorio pasa a manos del Marqués de Santillana, que posteriormente adoptará el título de Duque del Infantado. Ya en 1449 está documentada la entrega de la casa fuerte de Potes a Leonor de la Vega, que había sido secuestrada por el bachiller García Gómez en nombre del rey hasta que se solventasen las disputas señoriales. El linaje de los Mendoza confirmará a Potes como capital de Liébana, que fue administrado desde la gran torre que mandaron construir en el centro de la villa.

Potes  es  rica en arquitectura religiosa, como la  iglesia  vieja  de   San  Vicente   de   estilo gótico, del siglo XIV; aunque con abundantes añadidos  y  reformas  posteriores.  En origen constaba de una única nave, de cuatro tramos separados  por  contrafuertes  en el exterior y por machones en el interior.  Tiene una capilla con    bóveda   de   cañón   en   el   lado   del Evangelio. Declarada Bien de Interés Cultural en el año 2000, la fachada principal, orientada al sur, presenta una puerta con arco apuntado y varias ventanas,  también con el arco apuntado,  todas ellas con molduras sobre rosca.  Una  característica  reseñable  sería  su  austeridad  decorativa,  tanto  en la portada como  en  los vanos y pilares. A la primitiva iglesia se le fueron añadiendo elementos, como la capilla mayor,  de planta cuadrada y bóveda de crucería simple octopartita, de finales del XV o principios del XVI. En esta centuria se realizaron la sacristía, al sur de la nave mayor, y la torre,  adosada al hastial occidental,  con estructura gótica aunque con troneras en arco de medio punto.  En el XVII debió de concluirse toda la  fábrica  añadiendo,  en la fachada norte tras la torre,  otra  nave de cinco tramos cubiertos con bóvedas de crucería de cuatro y ocho plementos  y  otras estrelladas de diversa complicación.  Se la conoce como Capilla de  San  Felipe  Neri   y   se   utiliza  como  sede del Centro de Estudios Lebaniegos.  Durante  las  obras   de saneamiento  de  Potes se localizó un cementerio medieval con tumbas de lajas asociadas a la iglesia.

Tras  la   desamortización  (1836)  y  ante   el crecimiento  demográfico  de la villa, se inició la   construcción   de   una   nueva  iglesia,  un edificio  de  gran  tamaño pero de poco valor artístico.  Conserva  varios  retablos barrocos procedentes  del  antiguo  convento dominico de  San  Raimundo,   así  como  dos  grandes lienzos de interés.

Dicho   convento   de   San  Raimundo,   hoy transformado   y   modificado,   conserva   la fachada  y  el  claustro, sencillo, con arcos de medio  punto  de  tipo  herreriano, tal vez del siglo  XVII – XVIII.  Se  aprecia  una  lápida sepulcral   sacada   del    suelo    y    diversos escudos  modernos.  Frente al monasterio de dominicos se halla el convento de jesuitas del siglo XVIII,  con  una  impresionante portada con el escudo de Linares,  hoy convertido en restaurante-cafetería y tienda.

convento   de   San  Raimundo,
Jesuitas

Además,  en este municipio se levantan varias ermitas de interés. La ermita de la Virgen del Camino,  situada  en el barrio de La Serna, fue edificada en 1777, según reza la inscripción, y  presenta  una  importante  labor  de  cantería  en  su portada. Junto al puente que lleva su nombre,  la capilla de San Cayetano, pequeña construcción del siglo XVII con enrejado de madera que pertenece a la casona de los Bustamante, guarda un precioso retablo barroco. No  obstante,  la  ermita  que mayor devoción despierta entre los vecinos es la de la Virgen de Valmayor,  ubicada  en la ladera de la montaña al sur de la villa. Su origen se remonta al siglo X, aunque la actual fábrica es del siglo XVIII.

Dentro de la arquitectura civil, la villa de Potes conserva en multitud de rincones, a pesar de los  destrozos  ocasionados  por  los  incendios  durante la Guerra Civil, la huella de un rico pasado, que se descubre a cada paso. Por esto se la declaró en 1983 Conjunto Histórico.

Sin   duda,   el  edificio  más  emblemático   y representativo  de  la  historia  de  Potes es la torre  del  Infantado,   una  de  las  torres más señeras  de  la arquitectura cívico-militar de la Baja  Edad  Media  en Cantabria,  construida en el siglo XV y perteneció primero a Orejón de la Lama  y  luego al Marqués de Santillana y  Duque  del  Infantado.  Cumplía  funciones estratégico-militares  y  fue el principal testigo de  las  luchas  por  Liébana.  Se  trata  de un edificio  de  mampostería,  salvo  esquinales y vanos, de planta cuadrada con cuatro pisos y azotea, se  remata  por  una  cornisa apoyada en  modillones  que  sostenía  una  barbacana corrida.

Conserva cuatro pequeñas torres cúbicas almenadas en cada esquina. Se accede a ella por una  alta  escalinata  y  a  través  de  una  puerta con arco apuntado, estando dominada por balcón  corrido  con  ventanales  enmarcados  en  alfiz.  En los muros de la torre se pueden observar  varios  vanos,  de  reducidas  dimensiones,  con  ventanillas  ajimezadas  de  arco escarzano, propias de un edificio defensivo.

En la actualidad, tras una larga y costosa reconstrucción del interior, es la sede de una exposición permanente sobre el Beato de Liébana que se podría considerar un centro de interpretación de la obra.

Al pie de la torre se encuentra el Albergue de Peregrinos de Potes. Unos bajos dedicados a hostelería, con dificultades para su legalización, se reconvirtieron en un acogedor albergue, perfecto para coger fuerzas en el inicio de la Ruta Vadiniense, máxime si ya has realizado el Camino Lebaniego y decides continuar hasta Santiago.

Cerca  de  la  torre  del   Infantado se sitúa la de Orejón de la Lama, otra vieja y bella torre aprisionada  entre  fachadas.  De  planta  cuadrada,  tiene  tres  pisos  y  en  la  fachada del segundo se conservan dos ventanitas ajimezadas de arco apuntado. Hay dos escudos entre laureles con las armas de Celis y de Bedoya. Construcción del siglo XV-XVI, suele acoger exposiciones y otras manifestaciones culturales.

El  casco  histórico  de  Potes  está  repartido  entre  las  dos  orillas del río, unidas por dos puentes: el  de  San  Cayetano  y  el  de  la Cárcel, el primero de ellos de vieja arquitectura, posiblemente medieval.  Algunas de estas calles conservan el sabor de otra época, como el barrio  de  la  Solana,  el  más  típico  y rural de Potes, formado por un conjunto de callejas estrechas y empedradas,  pendientes de irregulares trazas,  con casas populares y humildes, pero no por ello menos bellas,  con corredores,  balconadas,  patines,  antepechos, flores y pequeñas plazas.

En esta zona se encuentran las torres de Calseco,  San Pedro y Osorio,  construcciones del siglo XVIII.  Se trata de edificaciones de varias alturas,  con escudos en el frontal y arco de acceso  anexo  en  algunas  ocasiones,  además,  son  destacables las casonas barrocas del barrio del Sol,  situado  en  la  orilla  izquierda  del  río Quiviesa, y, cerca del puente de San Cayetano, la mencionada casa de los Bustamante Prellezo.

Otras construcciones de interés son la casona de    la    calle   Mijares,     la   de   la   Canal (actualmente Casa de Cultura), la de Faustino Sánchez   Cicero,   la  de  los   herederos  de Linares  Cagigas,  la  de  la familia de Otero y Cossío  (hoy cuartel de la Guardia Civil),   así como  la  casa  de Jesús de Monasterio, la de Linares,  la  de  García  de   Enterría,   la   de Concepción Arenal, etc.

Potes  es  un  importante  centro  gastronómico  y  turístico  durante  todo  el  año,  por  las condiciones  climáticas  especiales  que  ofrece.   La  villa  puede  tomarse  como  punto de partida para esta ruta que proponemos, conectando perfectamente con las rutas del norte y para otras muchas en la comarca de La Liébana, como Fuente De y los Picos de Europa.

Proponemos  esta  ruta,   especialmente  para  caminantes  y  peregrinos,  porque este es el acceso  antiguo  más  utilizado,  antes  de  abrir  la  carretera  de  San Glorio.  La  carretera construida a mediados del siglo XX para llegar hasta San Glorio, ha hecho olvidar esta ruta más  suave,  cómoda e interesante para caminantes y caballerías.   La carretera se proyectó desde  Potes por el valle de Camaleño y puerto de la Remoña a Santa Marina de Valdeón, pero  quedó  sin  construir  el  último  tramo,  que  nunca  se  ejecutó  y  fue  sustituida  esta carretera  por  la  nacional  de  Potes  a  San Glorio.   Falta  un  tramo  entre  Fuente  De  y Pandetrave,  para  que  sea  también accesible para automóviles,  pero se puede suplir para caminantes  por  una  existente  pista  blanca  de 11 Ks., que se conoce como Senda de la Collada de Remoña,  entre bosques de hayas,  robles , avellanos, servales, acebos y algún milenario tejo.

Desde Potes la ruta sale por la carretera que conduce   hasta   Fuente  De,   dejando  a  la derecha  la  inmensa  mole del macizo oriental  de  los Picos  de Europa. Un  cruce,  a  la  salida  de  Potes, indica a la izquierda  la  subida   a   Santo  Toribio.  La figura  en bronce de un peregrino que lleva al pecho  la  cruz  y la  concha, sintetizan  la imagen   del   grandioso paisaje, vista  y fotografiada,  y la iconografía del peregrino o caminante hacia Santo Toribio (crucenos) y hacia Santiago (concheros)  aunados.

En  las  cercanías  de  este  cruce,  en  Mieses,  estuvo el hospital de San Lázaro, lazareto, típica institución de la peregrinación para acoger peregrinos con enfermedades contagiosas. En  este lugar estuvo el monasterio de San Esteban de Mesaina. La falda del Monte Viorna fue  un  centro  eremitorio  importante,  cuenta  la leyenda que desde su cima Santo Toribio lanzó su bordón, y en el lugar en que cayó, erigió el monasterio.

Una  de  las  visitas  ineludibles  para  todo  peregrino es el monasterio de Santo Toribio de Liébana,  fundado  en  el  siglo  VIII  y  que  conserva,  desde  el  siglo IX  una  de  las más importantes  reliquias traídas desde Jerusalén por el obispo de Astorga Toribio: un resto de Lignum Crucis, o tramo izquierdo de la cruz.

Esta  reliquia  ha  hecho que el monasterio de La Liébana  sea  uno  de  los  cuatro  centros mundiales  de  peregrinación  con  Año Santo (Roma,  Santiago,  Jerusalén y Liébana).  Ello explica  la  abundancia  de   peregrinos   que, después  de  venerar  las   reliquias   de   San Salvador  en  el  monasterio  de   La Liébana, acudieran hacia Compostela, subiendo desde Cosgaya  hasta  el  puerto  del Cubo o desde Fuente De por el Puerto de Pandetrave hasta Portilla  de  la Reina y bajando por el río Esla hasta  contactar en la zona de Mansilla de las Mulas,  en  León  con  la   ruta   tradicional  o Camino Francés.

Rendida    la    visita   a   Santo   Toribio   los peregrinos  tienen  la   opción   de   tomar  de nuevo la  carretera o seguir la pista cimentada que  conduce  desde  la ermita de San Miguel hasta  Congarna.  En  ambos casos,  caminar por  el  valle  del  río Deva, también conocido como  Valle  de  Camaleño,  es  un disfrute para  la vista y para el recuerdo histórico de tantos monasterios establecidos aquí desde los siglos  IX  y  X . Hasta  una  veintena  se  citan  en  los  documentos,  de  tal manera que ha merecido   esta   región  el  sobrenombre  de  Cuna  del  Monacato  Cántabro.   Algunos desaparecieron,  convertidos  en  simples  iglesias  de  pequeños  pueblos  y  otros han sido reconstruidos en siglos posteriores,  conteniendo  importantes  obras  de arte y prolongaron su existencia hasta el siglo XIX. Los monasterios eran centro de refugio y hospitalidad para los peregrinos.

Ermita de San Miguel; Camino hacia Congarna y vista del Valle de Valdebaró

Si hemos ecogido la carretera, una vez pasado Mieses, se encuentra Turieno,  lugar que dio nombre a San Martín de Turieno, titular cambiado después, por Santo Toribio. Aquí nació en el año 1640 Francisco de Otero y Cossío, benefactor de la capilla barroca de Santo Toribio donde se venera al «Lignum Crucis». Hay un magnífico escudo con las armas de Linares en su casa natal y una leyenda que indica que allí nació el que fue arzobispo y capitán general del Nuevo Reino de Granada. Según la tradición también nació en Turieno Toribio el monje, fundador del monasterio de San Martín. En el siglo XVI tenía una iglesia bajo la advocación de Santa María. La iglesia actual realizada en el año 1817 conserva los contrafuertes, pila bautismal y las bases donde se apoya el arco triunfal, de la anterior iglesia.

Una carretera situada a la derecha ofrece un desvío que conduce hasta Argüebanes, hermoso lugar al pie de los Picos de Europa. en cuyas inmediaciones se edificó el monasterio de San Justo. En el conjunto rural hubo otro monasterio, el de San Adrián y Santa Natalia, citado en el siglo IX, que probablemente se encontraba en el mismo lugar que hoy ocupa la iglesia parroquial, donde se observan restos de una construcción anterior.

En Congarna, existía en el año 921 un monasterio bajo la advocación de San Julián, la actual ermita de San Julián, de formas mozárabes del siglo X, denota la presencia de un santo protector de los peregrinos. San Julián, peregrino él también en castigo penitencial, por haber matado por error a sus padres y dedicado con su esposa a la atención de peregrinos en el Camino de Santiago. Sobre el arco de entrada figura un antiguo escudo de Santo Toribio de Liébana con la cruz, el báculo y el arca con las reliquias como testigo del dominio que ejerció el cenobio de Santo Toribio sobre los demás y una ventana de toba que bien pudo pertenecer al antiguo monasterio.

Siguiendo nuestra ruta, cruzamos la carretera de Fuente dé para llegar a Beares, y sin dejar el PR-7 llegaremos a San Pelayo, donde podemos contemplar una ermita románica de planta rectangular, cuya capilla mayor se cubre con bóveda de cañón. Tiene un escudo con leyenda sobre la puerta de entrada, con las armas de Linares, de quien debió de ser patronato la capilla. Existió, también, el monasterio de Santa María, citado en el año 831, que ocupó el lugar que hoy ocupa la actual iglesia, en el barrio de Quintana, observándose en sus muros ventanas de estilo gótico. La puerta de acceso es apuntada, con arquivoltas de baquetón sobre cimacios con molduras, y sobre ella hay una escudo con las armas de Mendoza, de la Vega y Luna. Hay en el exterior canecillos de tradición románica. La iglesia actual es de finales del XV o principios del XVI. En San Pelayo podemos contemplar una ermita románica de planta rectangular, cuya capilla mayor se cubre con bóveda de cañón. Tiene un escudo con leyenda sobre la puerta de entrada, con las armas de Linares, de quien debió de ser patronato la capilla. También tenemos en San Pelayo un moderno albergue en el que podemos planificar un final de etapa de nuestro Camino.

Si desde Baró subimos a Bodia podemos contemplar, junto a la ermita de San Acisclo y Santa Vitoria, los restos de una necrópolis medieval. La iglesia se cita en el año 831. También se conserva en Bodia, en casa particular, un Cristo crucificado del siglo XIII, realizado en cobre esmaltado. Desde San Pelayo podemos alcanzar el pueblo de Lon, donde por encima de la actual población ya existía en el siglo X el monasterio de Santa Eulalia, que dio nombre al concejo. En el barrio de las Esperillas hay una ermita con escudo de las armas de Mier, fechado en el año 1741.

Recorremos unos 500m por la carretera para llegar a Camaleño, capitalidad del municipio, a la entrada nos encontramos con una fábrica de quesos y a la salida, por la carretera, se encuentra la Casa Consistorial y la oficina de información turística. Las casas y propiedades pertenecían en el siglo XVI al monasterio de Santa María de Piasca y se encontraban cercadas. Hay una pequeña ermita en la plaza del pueblo, bajo la advocación de San Ildefonso. Desde la portada de la ermita partimos por la senda que vemos de frente y que nos llevará hasta Los Llanos a través del pie del monte Subiedes. Después de pasar la ermita de San Roque, llegamos a Bárcena con una de las casonas más antiguas del valle que muestra escudos en su fachada. En este valle, según la tradición,  se refugiaron las huestes enemigas derrotadas por Pelayo y fueron sepultadas por el derrumbamiento del monte Subiedes, dando origen al reino de Asturias. La coronación de Pelayo como rey se realizó en Valdeón, tal como recuerda la tradición,  en la ermita de la Virgen de Corona, junto al río Cares.

Ermita de San Roque, casa blasonada de Bárcena y Monta Subiedes

Siguiendo deDesde Los Llanos, y por una carretera a la derecha de la población, nos acercamos a Mogrovejo, uno de los pueblos más bellos y pintorescos de la comarca lebaniega, que formó desde antiguo concejo con Luarna, con su torreón medieval y las típicas casas de arquitectura popular. El nombre de Santo Toribio de Mogrovejo, de origen leonés, se hace más famoso y da nombre al pueblo. En la iglesia del siglo XVII se puede visitar un frente importante retablo barroco, una imagen de la dolorosa del XV y pinturas populares de interés. El pueblo de Mogrovejo fue declarado conjunto histórico en el año 1985.

Pasando Bárcena podemos adentrarnos en una pista que parde a carretera por la izquierda y durante apenas 3 kms. pasa por Besoy y Treviño y llega a Areños. En Treviño hay una magnífica construcción con cuatro escudos de armas en la casa donde fue natural el Conde de la Cortina. Pasando Areñas, a pocos metros, está Cosgaya, donde se fundó en el año 796 uno de los monasterios más antiguos del que nada o poco queda, dedicado a Santa María de Silva. Era cenobio dúplice, como tantos otros de estos años posteriores a la invasión árabe. Según la tradición aquí nació Don Pelayo, primer rey de la Reconquista, y el rey Favila, que murió destrozado por un oso pardo en el monte de La Calavera. Una pista antigua conducía y conduce desde aquí por el río Cubo hasta la cima, o puerto de San Glorio.

En las cercanías de Cosgaya, en la sierra Vileña, se encontraba el monasterio de San Salvador y San Juan de Villeña, el monasterio lebaniego más importante del siglo IX, citado desde el año 796.

La carretera continúa entre higueras, nogales y hayas acompañando a los hórreos y arrimándose al río Deva (De Heva) cada vez más rápido y a pocos metros de Cosgaya una senda se adentra, por la izquierda, de nuevo en el bosque. Entramos en Monte Oscuro por Puente Nueva. Vamos sorteando una serie de riegas que surten al Deva: Lera, Valcaya, Peñalva… Por la de Peñalva, sale un camino a la derecha que nos permite bajar a las Ilces, y después de pasar la riega de Peñalva podeos bajar por un camino a la carretera cerca ya de Espinama, fin de esta primera etapa. Podemos continuar por la senda que gana aquí unos metros rápidamente con un zagzagueo. después de pasar la riega de Pielga nos acercamos a Pido, desde donde podemos acceder por varias vías a Espinama, donde nos espera el descanso de la jornada.

En el lugar de Las Ilces (Las Encinas) se han encontrado restos del que fue uno de los monasterios más antiguos e importantes de la Liébana, San Salvador y San Juan de Veleña, fundado en el siglo VIII. Se piensa incluso que en esa abadía se formó el Beato de Liébana. Uno de los documentos conservados alude a la existencia de libros y el Beato se formó, sin duda,  en un ambiente intelectual intenso, al igual que Sisenando.

Espinama tiene su origen en un monasterio del siglo X, San Juan del Naranco del que existen ruinas a la derecha de la carretera antes de llegar a Fuente De. Se mantuvo hasta el siglo XVII, cuando pasó a depender del convento de dominicos de Potes. Desde hace algún  tiempo se proyecta habilitar la iglesia parroquial del siglo XVIII para Museo de Religiosidad Popular de la región de Liébana; esta vieja construcción parece que data del año 1686, aunque en sus alrededores aparecieron sepulturas de lanchas medievales. La arquitectura popular convive con las casas modernas dedicadas a la atención de caminantes, turistas y peregrinos antes de intentar un ascenso a las alturas de las rocosas cumbres europeas, estamos en un punto de inicio de excursiones a los macizos Central y oriental de los Picos de Europa.

Calles e iglesia viaja de Espinama

Si hemos decidido continuar camino para descansar en Fuente De, hemos de dejar atrás Espinama y, pasando por Pido volvemos a la carretera que nos lleva al circo glaciar a 1476m de altitud, rodeado de una muralla aún más alta de rocas cortadas y lugar perfectamente equipado con el Parador de Turismo Río Deva y el Hotel y Camping. El teleférico permite ascender hasta el Mirador del Cable a 1847 metros y facilita hacer las unas impresionantes rutas montañeras por los Picos de Europa, visitando el valle de Aliva.

El pueblo de Pido, documentado históricamente desde el año 1158, tuvo una antiquísima ermita bajo la advocación de San Roque, en un altozano que domina el pueblo. Aquí se celebraban las famosas disputas de toros entre los pueblos del concejo. Cerca de Pido, y antes de alcanzar Fuente Dé, estaba el monasterio de San Juan de Naranco, citado desde el año 932. El rey Felipe IV anexionó en el siglo XVII este monasterio, que era patrimonio real, al convento dominico de San Raimundo de Potes. En Pido también hay una importante industria quesera.